Balance y rutina: Cuarentena para cinco

July 25, 2020, 04:54 PM AST
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“Me acuerdo como ahora ese viernes 13 de marzo. Ya se estaba escuchando el rumor de lo de la pandemia. Le digo a mi compañera de trabajo ‘ya tu verás que este va a ser nuestro último día en la oficina’… Me monté en el elevador y me fui, y ya el lunes tengo otra realidad.”

Con esas palabras Oiralys comienza su historia de cuarentena. Vivió el mismo cambio de rutina que le tocó a muchos padres. Desde su casa, Oliverto (esposo) y ella tuvieron que atender sus trabajos, los quehaceres del hogar y las tareas de sus hijos, Derek, Denzel y Deyxan, que tienen trece, ocho y cuatro años.

“Al principio fue agotador… El cambio de rutina fue un proceso de adaptación increíble.”

Esas primeras semanas, Oiralys y Oliverto se acostumbraban a preparar los tres platos del día, barrer y mapear diariamente. A pesar de que los cinco estaban en la casa, nunca coincidían por tanto tiempo y las tareas de la escuela se volvieron más abrumadoras que didácticas. Pero tuvieron una solución: decidieron hacer actividades en familia.

“Hicimos BBQ, Piscina, y hasta juegos de mesa.” Contó Oiralys. “El nene mayor un día me dice ‘mami, yo quiero hacer un huerto’ y arranqué yo a comprarle semillas. Ahora tiene ajices dulces, pimientitos, tamarindos, girasoles, maíz, cilantrillo, y hasta el momento todo está perfecto. Estamos en el proceso de preparar un huerto fijo para replantarlos ahí.”

Con estas actividades, los niños tenían poco tiempo para aburrirse, y cuando las asignaciones de Derek y Denzel eran muy abrumadoras, siempre había algo entretenido qué hacer. Eso los motivaba.

“Al grande yo lo dejo que fluya, pero al del medio no. Él no habla, lee, ni escribe.” Contó Oiralys. Justo este año, Denzel, quien tiene autismo, comenzaba a trabajar en la escuela con un sistema de notas, y la dinámica no le estaba resultando motivadora. La cuarentena probó ser un gran reto, porque a Denzel se le hace muy difícil romper rutina.

Sin embargo, Oiralys y su hijo no se dieron por vencidos. Con paciencia, lograron establecer una nueva rutina en la casa y con las tareas de la escuela. La misma fue a través de motivación y realización de las actividades en familia.

“Todos los jueves y viernes había piscina en la casa de tres a seis de la tarde, no importa las tareas…” Después de que Denzel desayunaba, hacían las asignaciones hasta donde pudiera. A eso de las once, se tomaba su siesta, que fue una costumbre que cogió en cuarentena. Cuando se despertaba, a veces continuaban con la escuela.

El sistema “de tú a tú” con Denzel en la casa funcionó. Subió sus notas, no falló en ninguna tarea y ayudó a probar que el joven trabajaba mejor con un asistente. “La maestra hasta nos llamó para felicitarnos por haber cumplido con todo.”

“Es verdad que he tenido que trabajar el doble, pero he tenido más tiempo para dedicarle a la familia. Los nenes juegan y pelean como siempre, pero este compartir entre los cinco nos hacía falta. Tenemos que valorar este tiempo en familia, lo que se está construyendo.”

Oiralys y su familia probaron que la cuarentena tuvo una ventaja: ayudó a que cultivaran sus lazos familiares.

¿Encontraste tu balance y tu rutina esta cuarentena?

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